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lunes, 30 de noviembre de 2009

“Que los conflictos militares en nuestro tiempo puedan causar tanto catástrofes humanas como ambientales hace que la labor de prevenirlos sea aún más importante y urgente. La prevención debe estar principalmente en nuestros pensamientos y en nuestras acciones, pero si la hospitalidad se evade a pesar de nuestros esfuerzos, ciertos límites legales deben ser impuestos. Esas obligaciones han sido debatidas en las convenciones de Ginebra y sus protocolos. Si bien ahora está claro que deben ser complementadas con precaución para limitar el daño ambiental causado por las guerras”.

Mijail Gorbachev, Presidente Fundador de Green Cross Internacional.

Green Cross y el Análisis Ambiental en la Post-Guerra

La Misión de Green Cross es ayudar a buscar un futuro sostenible y seguro para todos, fomentando el diálogo entre las culturas, promoviendo nuevos planteamientos de desarrollo, intercambiando conocimientos y experiencias entre civilizaciones, e inculcando nuevos comportamientos éticos necesarios para conseguir una conciencia global de la responsabilidad de la humanidad en su relación con la naturaleza y la vida.

La rehabilitación del medio ambiente es un aspecto en la asistencia humanitaria ya que, tanto los desastres naturales como los conflictos internacionales han dañado profundamente el medio ambiente. Por ello, Green Cross evalúa las condiciones ambientales de los conflictos y desastres en cuanto suceden.

Con ayuda de varias oficinas Nacionales de Green Cross, Green Cross Internacional se ha comprometido recientemente con Costa de Marfil, Pakistán y Líbano para realizar evaluaciones de la situación medioambiental, en donde los programas económicos, sociales y ambientales de rehabilitación han sido consecuentemente basados en estas evaluaciones.

Las conclusiones de estos estudios en Costa de Marfil, al igual que los resultados de las encuestas de opinión realizadas por Green Cross Costa de Marfil, han llevado a la creación del Programa de Emergencia de Restauración después de Conflictos Bélicos en el país.

Asimismo, en agosto del 2006, en Costa de Marfil, se produjo un derrame de basura tóxica provocando una crisis sanitaria. Un barco vertió ilegalmente basura tóxica en 12 puntos diferentes de la ciudad más grande del país, Abidjan. Tras la catástrofe ambiental, Green Cross Costa de Marfil llevó a cabo una investigación sobre las causas y consecuencias del derrame de la basura tóxica. Las recomendaciones fueron diseminadas, y el Presidente de Green Cross Costa de Marfil, Hilaire Gnohité Gomé, fue invitado al debate del parlamento para presentar las conclusiones de la organización. En el 2006 y 2007, Green Cross Costa de Marfil ha participado activamente en la gestión de temas ambientales y de pobreza.

Por otra parte, Green Cross Suecia y Green Cross Japón unieron sus fuerzas con el Movimiento del Cinturón Verde, una organización liderada por el Premio Nobel de la Paz 2004, la profesora Wangari Maathai, para el desarrollo y la implementación de un proyecto llamado “Sostenibilidad, Paz y Seguridad”, y que tiene como objetivo la mitigación de conflictos y la restauración ambiental de comunidades locales en Kenya. El objetivo del proyecto es desarrollar una rehabilitación ambiental en la provincia del valle del Rift a través de los esfuerzos conjuntos de las comunidades del valle de Maai Mahiu, donde ha surgido un conflicto, debido a la degradación ambiental, entre la comunidad pastoral de los Maasai y la comunidad agrícola de los Kikuyu.

En Junio del 2007, Green Cross Internacional participó en la 7º reunión del grupo del Consejo en Emergencias Ambientales (AGEE), que se organiza cada dos años por el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP) y por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHOA), en colaboración con la Organización Concienciación y Preparación de Emergencias a Nivel Local (APELL), donde se elaboró una guía multidisciplinar como elemento esencial para construir una conciencia y un marco global sobre la preparación y la respuesta ante emergencias ambientales. Asimismo, en estas reuniones, los países afectados por desastres contribuyen a la efectividad de respuestas a desastres globales, compartiendo sus experiencias y lecciones aprendidas. Dentro de este marco, Green Cross está desarrollando una campaña con UNEP/OCHOA, respaldado por AGEE, para reconocer el esfuerzo internacional frente a las respuestas de las emergencias ambientales y para incrementar la sensibilización pública y del gobierno enfatizando en los procesos de prevención, preparación y respuesta ante emergencias.

Por su parte, Global Green USA ha colaborado también con la UNEP y su programa de estudios ambientales. Durante el conflicto del Líbano en el 2006, Global Green participó en las teleconferencias de la UNEP sobre las consecuencias en el medio ambiente después de un conflicto bélico. Global Green le dio a la UNEP toda la formación y conocimientos que necesitaron, participando en conferencias semanales donde se discutieron las propuestas sobre cómo aliviar la degradación ambiental causada por los conflictos; se recibieron informes por cada grupo involucrado; se debatió cómo la UNEP podría intervenir mejor y se estudió el daño provocado por el derrame de petróleo en las costas del Líbano.

Información extraída de: http://www.greencross.org.es/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1

lunes, 23 de noviembre de 2009

“Como una flor es el generoso,
cuando la mueve el viento, da olor”


Ibm Guzman

lunes, 16 de noviembre de 2009

Ecologismo y Filosofía


Toda decisión humana es ecológica, de ahí que la evaluación de la repercusión de cualquier decisión sobre el medio sea una exigencia moral, y la esencia del ecologismo. Este se nos presenta, pues, como un proyecto esencialmente moral de comportamiento responsable para con el medio. Ahora bien, ¿cuáles son las aportaciones filosóficas del ecologismo?

Este movimiento incide en nuestra comprensión de quién es el sujeto ético que toma las decisiones éticas: la humanidad en su conjunto o las comunidades locales, pues es ella la que tiene la tutela de la Tierra como ecosistema global del que forma parte. El ecologismo replantea así la dimensión de las consecuencias y responsabilidades que tienen nuestras decisiones éticas en un doble aspecto, ya que nuestras decisiones afectan, por un lado, a la totalidad del ecosistema terrestre y, por otro, a las generaciones futuras al incidir en el ecosistema en el que van a vivir. Es decir, la comunidad de afectados siempre excederá a la comunidad de decisión.

Por lo tanto, el ecologismo aporta una reflexión sobre la solidaridad que exige la pertenencia del ser humano al ecosistema terrestre, junto con todos sus congéneres (incluidas las generaciones futuras) y el resto de los seres vivos.

Los riesgos ligados al ecologismo constituyen el síntoma de una tensión teórica interna. Por una parte, las orientaciones ético-políticas del ecologismo subrayan en el ser humano su condición de miembro de un ecosistema en términos de igualdad con todos los demás seres integrantes de dicho sistema. Pero al mismo tiempo el ecologismo reconoce al ser humano una responsabilidad sobre el ecosistema solo a él imputable, pues solo los seres humanos son libres, esto es, independientes del ecosistema que dominan transformándolo tecnológicamente.

Desde esta perspectiva, el ser humano no es un ser natural, sino “sobrenatural”, es decir, cultural. ¿Con qué nos quedamos: es el ser humano natural o sobrenatural? ¿parte de la naturaleza o la manipula?

¿Qué es la Carta de la Tierra?


La Carta de la Tierra es una declaración de principios éticos fundamentales para la construcción de una sociedad global justa, sostenible y pacífica en el Siglo XXI. Busca inspirar en todos los pueblos un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad compartida para el bienestar de toda la familia humana, de la gran comunidad de vida y de las futuras generaciones.
La Carta de la Tierra se preocupa especialmente por la transición hacia formas sostenibles de vida y el desarrollo humano sostenible. Por lo tanto la integridad ecológica es uno de sus enfoques principales. Sin embargo, reconoce que la protección ecológica, la erradicación de la pobreza, el desarrollo económico equitativo, el respeto a los derechos humanos, la democracia y la paz son metas interdependientes e indivisibles. Por consiguiente, el documento ofrece un nuevo marco ético integral e inclusivo para guiar la transición hacia un futuro sostenible.
La Carta es el resultado de un diálogo intercultural a nivel mundial en torno a diversos objetivos en común y valores compartidos, que se llevó a cabo durante toda una década. El proyecto de la Carta de la Tierra comenzó como una iniciativa de las Naciones Unidas, pero se desarrolló y finalizó como una iniciativa de la sociedad civil. En el año 2000 se concluyó el documento y la Comisión de la Carta de la Tierra, una entidad internacional independiente, lo dio a conocer públicamente como una carta de los pueblos.
En un momento en el que urgentemente se necesitan cambios en la forma en que pensamos y vivimos, la Carta de la Tierra nos desafía a examinar nuestros valores y a escoger un rumbo mejor. En una época en la que la educación para el desarrollo sostenible se ha transformado en un elemento esencial, la Carta de la Tierra ofrece un instrumento educativo muy valioso. En unas circunstancias en las que las alianzas internacionales de trabajo se necesitan cada vez más, la Carta de la Tierra nos anima a encontrar aspectos en común en medio de nuestra diversidad y a adoptar la ética global que comparte una creciente cantidad de personas en todo el mundo.
Para más información aconsejamos visitar: http://www.cartadelatierra.es/esp/index.html